La gran mayoría de los pequeños mamíferos se quedan sin su hábitat
gracias en su mayoría a la intervención del hombre, sin olvidarnos de las
inclemencias del tiempo, como pudieran ser los huracanes, temblores,
inundaciones o la explosión de un volcán, estas son causas de su desaparición
por lo que si no son considerados grupos grandes, sí son importantes por
las interacciones que tienen con el ser humano y la poca atención que se
les ha prestado en sus problemáticas de conservación: los mamíferos
marinos y los grandes carnívoros.
En nuestro país están presentes prácticamente todas las familias de
cetáceos, todas están bajo protección especial, porque la gran mayoría de
las especies de cetáceos usan las aguas mexicanas como lugar de
procreación y es un orgullo que podamos albergar a nuestros invitados en
un territorio que es idóneo para la vida marina.
En su gran mayoría las especies,
además, han sufrido cacerías prolongadas y muy intensas, en su mayoría
fuera de las aguas mexicanas y tienen bajas tasas reproductivas.
La
contaminación de los mares y las malas prácticas de pesca también son
factores para la desaparición de estas especies.
¿Por qué has
elegido ese tema?
Recordando mi primer enciclopedia del Reyno
Animal, otorgada por mi padre en el año de 1987, me hizo recordar
aquellas fotografías con un zoom impresionantes, y que me concientizaron en
el respeto y cuidado de plantas y animales, y que por el año del que hablamos y los
recursos de mi familia, no tenía la posibilidad de observarlos en otro
formato.
Es importante reconocer que de las criaturas del reino
animal, usamos un número de especies como fuentes de alimentos, animales
de carga y transporte, mascotas, compañeros, guardianes, etc. Algunas
pobres criaturas cumplen la labor —muchas veces degradante y penosa— de
entretener a los humanos, exhibidas en los circos, como luchadores en las
corridas y lidias de toros, combatientes en las peleas de gallos, o como
simples víctimas de las crueles cazas deportivas. Otras de una manera
quizá no voluntariamente para ellas obtenemos sus lanas, pieles, pelos,
grasas, y hasta hormonas, colágenos, enzimas, proteínas y órganos. Muchas
sufren miserablemente como las víctimas de nuestros experimentos e
investigaciones médicas y psicológicas.
¿De dónde partiste para empezar a
escribir?
Primero de la elección del tema, que
obvio fue algo que ya en alguna ocasión he estudiado, visto o me interesa.
Tomé de base como indicaba el ejercicio la publicación de la Revista
Digital Universitaria, de ahí tomé mi lectura incluyendo además la
utilización del diccionario para integrar mejor las palabras científicas
o difíciles, para obtener mejores resultados.
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